solomillo de cerdo al whisky sevilla

Descubre la receta del auténtico solomillo de cerdo al whisky sevillano

Existen numerosas opciones de tapas para saborear en Sevilla, pero una en particular sobresale ante las demás en mi opinión: el solomillo al whisky. Es curioso cómo en varios sitios no se utiliza whisky, sino coñac, para preparar este plato de cerdo. Me resulta intrigante que, a pesar de esto, siga manteniéndose su nombre original. ¿No sería más apropiado llamarlo solomillo al coñac?

Elaboración

Cómo cortar y cocinar unas deliciosas patatas con solomillo

Paso 1: Prepara las patatas

Corta las patatas en gajo o palito según tu preferencia y pela si lo deseas. Es recomendable lavarlas antes de cocinarlas. Finalmente, añádeles sal y pimienta negra para darles sabor.


Paso 2: Fríelas en aceite de oliva

Con fuego alto, calienta en una sartén grande abundante aceite de oliva. Una vez que el aceite esté muy caliente, agrega las patatas. Cuando empiecen a tomar color, retíralas y colócalas en un plato con una servilleta de papel para escurrir el exceso de aceite. Deja el aceite en la sartén.


Paso 3: Cocina el solomillo

Elige una sartén lo suficientemente grande para que quepa el solomillo y ponla a fuego medio. Agrega una cucharada de mantequilla y espera a que se funda. Luego, añade el solomillo y cocínalo durante tres o cuatro minutos por cada lado.

Información de la receta

Preparación del solomillo de cerdo al whisky:

Para empezar, necesitaremos 500 g de solomillo de cerdo. Para prepararlo, debemos retirar el exceso de grasa y cortarlo en medallones de aproximadamente 1,5 cm a 2 cm de grosor. Una vez cortados, agregamos pimienta negra molida al gusto en ambos lados.


Aderezando el solomillo:

Ahora, vamos a utilizar 8 dientes de ajo con piel. Cortamos por la mitad 4 dientes de ajo longitudinalmente y con la hoja de un cuchillo aplastamos los otros 4 dientes de ajo.


Cocción del solomillo:

En una cazuela con 15 g de aceite de oliva a fuego fuerte, incorporamos los medallones de solomillo. Los cocinaremos durante 1 minuto sin moverlos y luego, les daremos la vuelta, añadimos sal y los dejamos cocinar durante 1 minuto más por el otro lado. Retiramos los solomillos de la cazuela y los reservamos en una fuente.

Ingredientes

Preparación del solomillo: Comenzamos cortando el solomillo en medallones con un grosor de un centímetro aproximadamente, aunque esto siempre dependerá de las preferencias personales. Luego, los salpimentamos en ambas caras y los dejamos a un lado.

Para el siguiente paso, pelamos los ajos y los picamos finamente, o podemos utilizar un prensa-ajos para que queden más pequeños. Lo importante es que queden bien molidos.

Marcaje de los medallones: En una sartén amplia, calentamos un poco de aceite y colocamos los medallones de solomillo, asegurándonos de que no se superpongan unos sobre otros. Cocinamos por ambos lados a fuego alto para sellar el exterior y mantener los jugos dentro. Luego, retiramos los medallones y los reservamos.

Preparación de la salsa: En el mismo aceite en el que se cocinaron los medallones, agregamos el ajo picado y lo cocinamos a fuego bajo hasta que tenga un color dorado. A continuación, añadimos el coñac y dejamos que se evapore el alcohol a fuego alto. Luego incorporamos el caldo, el zumo de limón, la mantequilla y una pizca de comino molido. Cuando vuelva a hervir, incorporamos los medallones de solomillo y cocinamos a fuego bajo durante cinco minutos.

Servimos: Finalmente, colocamos los medallones en un plato y vertemos la salsa por encima para servir. ¡Buen provecho!

Resumen fácil de preparación

Como ferviente amante de la gastronomía gallega, me identifico plenamente con la filosofía de las tres "C": cocinar, degustar y compartir. Para mí, no hay nada más placentero que disfrutar de un bocadillo en la playa mientras contemplo el mar y saboreo una refrescante cerveza. Es por eso que, junto a mi pareja, hemos creado El cocinero casero, un proyecto familiar que surgió como un simple pasatiempo de fin de semana, pero que gradualmente se ha convertido en el centro de nuestras vidas. ¡Y no podríamos estar más orgullosos de ello!

El origen en Sevilla del famoso solomillo al whisky

El primer solomillo al whisky se creó en la cafetería Rioja, ubicada en el pasaje de la calle Rioja. En 1968, una noche, el abogado de la Diputación de Sevilla, Antonio Daza, le hizo una petición especial al encargado del bar, Dámaso Bellanato. Este local, que además funcionaba como ambigú del cine Palacio Central, se convirtió en el lugar donde nació este icónico plato.

Fue gracias a un viaje a París que Daza descubrió un plato francés que le encantó y, al regresar a Sevilla, pidió a Bellanato que lo recreara. No obstante, el encargado del bar le dio su propio toque, lo que dio lugar a una versión única del solomillo al whisky. A partir de entonces, este plato se incorporó a la carta de la cafetería Rioja.

Aunque la cadena de restaurantes cerró, el local del pasaje Rioja se mantiene abierto bajo la dirección de otro propietario, Antonio Rodríguez, quien antes era empleado de aquel mítico bar. Desde entonces, el solomillo al whisky sigue siendo el plato estrella de la casa y nunca ha dejado de ser servido en este lugar.

Modificaciones a la fórmula original

La influencia francesa en el plato local

En el intento de reproducir un plato francés, el dueño del restaurante optó por utilizar uno de los principales ingredientes de la gastronomía francesa: la mantequilla. A pesar de no ser un elemento tradicional en la cocina francesa, el solomillo al whisky primitivo incorpora algo que otros bares y restaurantes de Sevilla no incluyeron cuando este plato se hizo popular.



El misterio detrás del nombre

Aún queda por desvelar el por qué de llamar a este plato solomillo al whisky en lugar de solomillo al brandy, ya que su elaboración utiliza brandy en lugar de whisky. Según algunos expertos, esto se debe al color tostado que adquiere la salsa gracias a los ajos confitados.

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Boletín Gourmet de Directo al Paladar

¡Disfruta de las deliciosas tapas de solomillo al whisky en las tabernas sevillanas! Acompañadas de crujientes patatas paja y mucho pan para mojar, la salsa te hará pedir más. Si prefieres convertir este solomillo en un plato principal, puedes servirlo con distintas guarniciones: puré de patatas cremoso, verduras asadas o a la plancha, ensalada, arroz o lo que más te guste.

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Ahora o nunca

Hay bares con una larga historia y recetas que desearíamos conservar por siempre. El Rinconcillo es uno de ellos, con más de 300 años de tradición, deleitando a los sevillanos con sus clásicas tapas. Aún se mantiene como en 1670, cuando la Revolución Francesa aún no había comenzado. Si sus paredes pudieran hablar, seguramente nos sorprenderían con sus relatos.

Hablemos ahora de una receta que se presenta con la voz de la experiencia: el solomillo al whisky. Este plato es tan sencillo de preparar que te asombrarás por lo delicioso que queda. Siguiendo la mejor tradición culinaria de nuestro país, esta receta no requiere ingredientes exóticos: unos medallones de solomillo de cerdo, ajo, whisky, limón, aceite y especias serán suficientes para lograr un resultado increíble en sabor y textura.

La versión que nos regala Daniel Toscán introduce un par de variaciones que te harán querer lamer el plato: en primer lugar, no se flambeará el whisky como suele hacerse, para conservar todo el sabor del alcohol que aporta ese intenso toque al plato. En segundo lugar, en lugar de dejar los ajos enteros, los trituraremos para obtener una salsa cremosa y casi puré, que le dará un sabor único a nuestro plato.

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